viernes, 7 de febrero de 2020

Shadowplay

Well, I'm awake.
My eyes are wide open
There's some dim light again
It could be the beginning of the night
Or the birth of the day
It could be neither
I don't care.

Well, I'm awake
Better use this time
Or not
My bed is warm
I'll sleep again.
The light moves across the room
The shadowplay mildly entretains me
Like playing with a dry wound
Like the ones I used to have
The touch brought bittersweet pain
And a sense of effervecent calm
I used to handle my feelings by touching scars
Now there are raging cars
Outside they tear the wind.

I can't sleep
Timid highways of light paint my walls
The figures, they dance
Transforming shadows, dancing
Oh yes, they dance.
Oh yes, they can.
One can dance without music
Shadows do it all the time.
I can't undestand their poses
Their moves flow like dark tongues.
They identify the walls in wich they crawl.
They are sealed in this room.
With me they are contained.
There are no others to amuse
Am I supposed to applaud where I lay?
Am I to be the one to grant them names?
Is it my job to give meaning to their movements?
Is it okay if I just blankly stare?
I can't remember all the words
Or intelligent phrases
You'd want me to say.

I can't sleep
I won't stand up
I closed my eyes
The golden pictures, fast they pass
Some broken cups rise
I drank the wine
And the shattered glass.
I drank my words, I ate the lies
I yelled a prayer to the crowd
A simple smile talked me back.
Some warm words,
I hear them fine,
Travelling through this strange air
I hear them well
The roar of the street does not interrupt them
Along they came, with a caress on my cheek
Along they came to sweeten my night
They brought me this crown
That I use as disguise.
They brought me the light
Where my shadows dance.

domingo, 2 de febrero de 2020

Fronteras invisibles


En la llanura de los cuerpos ensombrecidos
dos destellos opacos amanecen
en un rostro de intenciones reveladas.
Sentencia al deshabitado vestido, en el que flores y maleza crecen
a cumplir la función de reliquia abandonada.
Afuera se mezclan los sonidos sordos de la calle.
Adentro el agua ruge y el cielo arde.
Afuera los vestidos limpios de maleza y los cuerpos no se tocan.
Adentro el hambre afila los dientes y la boca en agua se deshace.
Adentro tu mirada que invoca
la conclusión de la tarde.


En la oscuridad, donde todo se reinventa
tu mapa lo defino con el tacto.
Palpo geografía en el vacío.
Invento tu cuerpo con mis manos
mientras tú le das forma al mío.
En mi tierra fértil crece todo lo que plantas,
en tu piel crecieron las flores que sembré con mis besos.
Dos flores se enfrentan a una tormenta de cabellos.
Me clavan sus espinas y quedo complacido
Pétalos desprendidos, afiladas dagas
Desgarran el aire que acaricia el terreno
Se alza el viento que alimenta la tormenta,
bailan los aromas, su mezcla es lenta
Se inunda el cuarto, célula citadina
con el olor de tu tierra húmeda.


Un silencio entre tormentas.
Los cuerpos agotados aprietan a la almohada sus oídos.
Se escucha el latido del corazón de piedra de la ciudad cansada
Ahogado por los edificios.
Una evidencia misteriosa del día herido
y de los cuerpos que retozan en su llaga.


En este mundo negro,
bosque sin lugar exacto.
El color de la mañana
se lo otorgo a tu canto.
Una cascada entre mis dedos,
los gemidos color durazno.
Me guía la voz entre tus montañas
como un golpe de flores abigarradas
Chocando en un terreno inexplorado
de mi cuerpo ya sin orillas.
Regado en todas partes, los rostros desfigurados.
Regado en todas partes, ya soy ondas expandidas.
Regado en todas partes, a oscuras no es difícil encontrarnos.
Cualquier parte de mi tierra es el punto de partida de tu mano.


Navegando en las oscuras aguas del deseo.
En el agua es difícil definir fronteras.
El río crea líneas en la tierra
y desde mi tierra el agua del río bombeo.
Las orillas aradas por mi río.
Mis orillas se desdibujan con el canto.
Mis orillas que limitan con tus manos.
Tu cuerpo que es frontera del delirio.
Y las sombras que se burlan
de las líneas que trazan las caricias,
de los intentos en derrota
de agarrar el alma con las manos.
Pero la sombra se anega en la otra
cuando tu beso se funde con el mío.

Andrés Laverde

miércoles, 8 de enero de 2020

Ojos Cerrados


La noche se tiró sobre mí y aplastó mi cara
Inconscientes quedaron los recuerdos que detentaban
Mis vidas pasadas, mis alucinaciones tan nostálgicas.
Parte de nosotros es la insanidad.
Ya era muy tarde para incorporarme en la batalla
La noche desde hace rato la tuvo ganada
Me hizo trampa, fue fácil hacerlo.
Se escondió en sí misma
y su oscuridad volvió a ser vacío
Busqué respuestas a mis preguntas
Le susurré distorsionado, adornando las palabras con niebla
como a una confidente entrañable
Le hablé desubicado cuando me dio la espalda
Y por un tiempo me quedé en silencio
Y por un tiempo quedé ciego
Porque no había ojos para mirar
Porque no había nada para mirar
De tanto buscar su rostro desvié mis pasos
Sin saber dónde me dirijo
solo me dejo guiar
No puedo parar.
Tampoco quiero.

Medité desconcentrado
Presencié las palabras que no me dijo
Le exigí descompuesto, pero el capricho de sentirme necesitándola era más fuerte
Le grité fuerte para que me oyera bien. Desesperado.
Se volvió hacia mí
Volvió a mí
Abrió su boca cósmica, desenfundó sus dientes y los hundió en mi carne mientras cerraba los ojos
Mientras cerraba mis ojos
Y esquirlas de placer me invadían
Y raíces de dolor nacían en mi cuerpo.
Me infectó con su veneno, intenté no dejarme llevar.
Me infectó y ahora me ha transmitido sus intenciones.
Me infectó y ahora me ha transmitido sus emociones.
Me infectó, y ahora soy un noctámbulo.
Y no hay descanso.
Ahora los días son noches con sol.


La noche se abalanzó sobre mí
Con su masa sin forma
Con el peso de su culpable mirada
Me transgrede con las indolencias de sus actitudes depravadas
Con las intenciones me van transmitiendo pensamientos sin tranquilidad
La noche me somatiza con sus partículas de oscuridad.
Ésta casi siempre huele a tierra húmeda
Y es por donde me hace caminar.
Camino por mi calle.
 (Mi calle húmeda, mi calle mojada, mi calle violenta, mi calle con olor a pan, mi calle con olor a lubricación natural, mi calle que no mira, mi calle con olor a sal, mi calle con aires de mar, de vientos que se pueden chupar, de árboles estólidos que no se pueden mover, de troncos que se dejan lamer, de perros que ladran con miradas silenciosas, mi calle solitaria,  mi calle ciega, de ciegos, mi calle ensangrentada, mi calle empalizada. Mi calle apasionada, mi hábitat natural.)
Camino por mi calle
Y Camino de nuevo
Por esa senda, para que la muerte no me halle
Pero mi calle es ciega, y no me renuevo
Le han arrancado los ojos y ya no recuerdo
¿Cómo?
Hay tantas formas…
Y camino.
Camino por mi calle negra
Soy el que la hace estremecerse con el sonido de mi zancada
Me oye y entonces se alegra
Disfruta el peso de mi cuerpo sobre ella
Pero a veces voy descalzo y se queda estancada
Esperando
No hago ruido alguno, respiro como los arbustos
Soy un objeto sin vida, uno más
Cuando cierro los ojos.
Escrito en algún momento del 2016